Entre bogavantes y coloides, el cocinero Thierry Marx entra al Laboratorio

12 08 2008


Con bogavantes a la americana desestructurados en finas “perlas” de sabor, cuya realización técnica fue puesta a punto por un especialista de la ciencia de los coloides, el cocinero Thierry Marx entra a “Le Laboratoire” (El Laboratorio), nuevo espacio de París que alía arte y ciencia.

Marx, chef del restaurante Château Cordeillan-Bages de Pauillac (suroeste de Francia), laureado con dos estrellas Michelin, es célebre por su cocina molecular y se prestó al experimento del Laboratorio, espacio de exposición cuya originalidad es reunir científicos y artistas, fotógrafos, arquitectos, cocineros, etc.

La exposición “En la esfera de Thierry Marx” presenta del 29 de marzo al 21 de julio el trabajo común del chef de 46 años y de Jérôme Bibette, de 48, científico del Instituto de Física y Química industrial de París y especialista de “la materia blanda, gelatinas y emulsionantes”, afirma él en un encuentro con la prensa.

Ambos trabajaron un menú especialmente elaborado para la exposición, compuesto de nabos japoneses, bogavantes a la americana y peras “Belle Hélène”, desestructurados en esas “bolitas” de sabor, del grosor de las huevas de salmón.

El menú es presentado en cajas “bento”, caja tradicional japonesa en pisos, rediseñada por estudiantes del instituto de creación industrial (ENSCI) de París. Del bogavante a la americana se prueba primeramente una tajada normal, y luego su “desestructuración” en “perlas” distintas de bogavante, cebolla y tomate. En una tercera etapa, se degustan los mismos manjares en forma de mezcla de las bolitas.

No se trata de “química o de cocina ‘abracadabrante’, sino de gastronomía”, explica Thierry Marx. La experiencia “sale del espacio habitual del restaurante y se propone abordar el producto de otra manera”, agrega.

Esas perlas, fabricadas de manera continua en pequeñas máquinas, están compuestas solamente de “sabores” rodeados de una fina capa de agua, sin agentes de textura y sin productos sintéticos.

Sin embargo, contrariamente a la gota de agua que se aplasta al caer, éstas guardan su forma de bolita.

Aquí interviene la invención científica, dice Bibette: se trata de aprisionar un fluido en otro fluido, creando al mismo tiempo una especie de piel resistente. La gota que cae en una solución salada va a dotarse, mediante un fenómeno físico aún no explicado, de una membrana “de aproximadamente un centésimo de milímetro”, sin que los dos fluidos se mezclen, explica.

La invención, que va a ser patentada, puede ser útil para la investigación médica, particularmente en lo que respecta a los tejidos y la células, añade el científico.

La exposición, separada en varias secciones, permite al visitante sentarse alrededor de grandes mesas luminosas, en las que se proyectan obras de la artista Mathilde de l’Ecotais.

En ellas puede degustarse el menú completo, por 27 euros, salvo si el visitante elige tomar simplemente un café acompañado de un “Whif” (6 euros), es decir un pequeño tubo que contiene partículas de sabores de chocolate inventadas por los estudiantes de Harvard que siguen los cursos del fundador del Laboratorio, el franco-norteamericano David Edwards.





Gastronomía molecular física

3 06 2008


Se cumplen ahora veinte años desde que el físico inglés Nicholas Kurti y el químico galo Hervé This acuñaran el término de ‘gastronomía molecular y física’. Su objetivo era descubrir los complejos procesos científicos que esconde el trabajo diario y rutinario de cualquier cocina. Algo tan sencillo como la temperatura a la que cuece un huevo o si es mejor mezclar los ingredientes con una batidora o un tenedor a hora de hacer una sencilla mayonesa y añadir aceite al huevo y el consabido zumo de limón.

Su objetivo era refutar o confirmar todo aquello tradicionalmente aprendido en el mundo de la gastronomía, y a la vez, el modo de mejorar las recetas ya existentes y crear otras nuevas. Y algo aún más importante, según el propio Hervé This: «Llegar a través de la metodología científica a un público diverso, con un tema tan importante como es la alimentación».

Hervé This dedicó una tesis doctoral y varios libros a la denominada ‘gastronomía molecular’. La idea sedujo muy pronto a varios chefs de todo el planeta, que se lanzaron a la búsqueda de nuevos sabores, texturas y formas. El español Ferrán Adrià se convirtió en el más célebre representante de esta tendencia culinaria, aunque rehusó muy pronto el engorroso apelativo de ‘molecular’, y se decantó por el de ‘vanguardia creativa’. Leer el resto de esta entrada »





La reacción de Maillard

16 05 2008


La reacción de Maillard (técnicamente: glucosilación no enzimática de proteínas) se trata de un conjunto complejo de reacciones químicas que se producen entre las proteínas y los azúcares reductores que se dan al calentar (no es necesario que sea a temperaturas muy altas) los alimentos o mezclas similares, como por ejemplo una pasta.

Se trata básicamente de una especie de caramelización de los alimentos, es la misma reacción la que colorea de marrón la costra de la carne mientras se cocina al horno. Los productos mayoritarios de estas reacciones son moléculas cíclicas y poli cíclicas, que aportan sabor y aroma a los alimentos, aunque también pueden ser cancerígenas. Esta reacción la investigó en profundidad el químico Louis-Camille Maillard en los comienzos del siglo XX. En 1916 Maillard demostró que los pigmentos marrones y los polímeros que ocurren durante la (degradación química producida únicamente por calor) se liberan después de la reacción previa de un grupo de aminoácidos con un grupo carbonilo de azúcares. No fue sino hasta 1953 cuando se descubrió el mecanismo de las complejas interacciones que se producen. Leer el resto de esta entrada »